Sexo, y nada más...
SAMUEL PENALVA

    "El periódico del estudiante", mensual que se distribuye en los centros de educación primaria y secundaria, dedicó el tema de mayo a la salud de los adolescentes entre 14 y 19 años. La encuesta realizada en 1999 a 2155 jóvenes, revela que el 43% de los jóvenes ha tenido alguna relación sexual antes de los 19 años. Otro dato notable es el aumento significativo entre los jóvenes que han mantenido relaciones sexuales con coito entre 1993 y 1999, del 11%, al 18%, y que la edad media de la primera relación coital fue de 15,7 años.

    Otro análisis, sobre la sexualidad de los jóvenes de las iglesias evangélicas en Norteamérica, revela que entre los jóvenes hasta 18 años, el 27% ha tenido relaciones sexuales y el 55% ha realizado caricias íntimas. El porcentaje de jóvenes que ha tenido relaciones sexuales antes de los 18 años es el mismo que en la encuesta anteriormente referida, el 18%.

    Aun más inquietante resulta la opinión que los jóvenes de las iglesias tienen acerca de las relaciones sexuales antes del matrimonio, teniendo en cuenta que el 65% de los encuestados manifestó ser "convertido". Uno de cada cinco jóvenes piensa que las relaciones sexuales en los solteros es moralmente aceptable, y casi la mitad de los jóvenes opina que sería más probable que tuviera relaciones sexuales con alguien si "estuviera enamorado de la persona". Por tanto, casi la mitad de los jóvenes no apoya que el matrimonio sea exclusivamente el contexto apropiado para las relaciones sexuales. El análisis concluye que la moralidad de los jóvenes no se basa en principios fundamentales fijos, sino en conceptos cambiantes de lo que es bueno o es malo. Las decisiones morales se toman mayormente sobre la base de las emociones y de las circunstancias, y son, por tanto, subjetivas.

    Norteamérica no está tan lejos, como a veces nos parece, a la luz de los resultados de análisis que hoy día se hacen en España. Un hálito de esperanza viene de la afirmación de que la experiencia de conversión afecta muy positivamente la moralidad de nuestros jóvenes, y aun más si se desarrollan convicciones firmes sobre la moralidad. En su libro "Tu media naranja", Jaime Fasold aborda el tema del sexo fuera del matrimonio, analizando los argumentos típicos que se esgrimen a favor de estas relaciones. Me limitaré a enumerar estos argumentos y las respuestas mencionadas en el libro, añadiendo algún comentario.

Se dice: "El sexo es lo más importante en la vida".

  1. El amor es mucho más importante que el sexo. La necesidad más grande del ser humano es la compañía de una sola persona. El sexo es la expresión íntima de esa unidad y compañerismo.
  2. Cuando el sexo se convierte en un fin en sí mismo, llega a ser algo aburrido. La sexualidad fue creada como el comienzo de algo, no el fin. Si vamos únicamente a un parque de atracciones cuando queremos pasar un buen rato, cuando hay otras muchas cosas que hacer, la diversión puede ir disminuyendo hasta convertirse en rutina detestable.

Se dice: "Cuando el sexo fuera del matrimonio va acompañado por el amor y a nadie le hace daño, entonces es bueno y aceptable".

  1. Este argumento subraya la importancia de los motivos internos a expensas de los actos externos. Cuando los motivos internos tienen preferencia sobre los actos externos, caemos en el anarquismo moral. Jesús nos enseñó con sumo cuidado el significado moral de las intenciones (Mt. 5:27-28). Las buenas intenciones, en esta materia, no son suficientes.
  2. Este argumento se basa en la falsa premisa de que cada persona sabe qué es lo mejor en cada situación, que elegirá lo correcto, que siempre actuará de acuerdo con las necesidades de su amante, y no fundamentándose en su propio egoísmo. La Biblia enseña que el corazón del hombre es engañoso más que todas las cosas (Jer. 17:9). øNo se estará confundiendo amor auténtico con pasión incontrolada?
  3. Se sobrestima la capacidad del amor para definir qué es lo correcto. Es la Biblia la que describe cómo debe comportarse en amor y no concede al lector el derecho de decidir por sí mismo, qué es y cómo actúa.
  4. La proliferación de las enfermedades venéreas contraídas en las relaciones sexuales fuera del matrimonio, desacreditan por completo el concepto de "no hacer daño a nadie". Ni siquiera las medidas profilácticas, como el preservativo, son plenamente seguras, aunque sean altamente eficaces. Los mensajes que se transmiten mediante las campañas publicitarias pueden producir una falsa seguridad entre los jóvenes. Frases como "sexo seguro", son eufemismos que cada año producen contagios y embarazos no deseados.

Se dice: "El sexo fuera del matrimonio es necesario para comparar si la pareja es sexualmente compatible".

  1. No existe la incompatibilidad sexual. La incompatibilidad se da en otras áreas (emociones, actitudes, deseos o aspiraciones) que repercuten en la relación sexual de la pareja.
  2. No se puede comprobar la llamada compatibilidad sexual en unos cuantos actos. La compenetración entre dos personas en el terreno de la sexualidad lleva tiempo. Si además añadimos que las personas experimentan cambios con el tiempo, el asunto se complica mucho más.
  3. Las diferencias en el deseo sexual tienen solución. El deseo sexual también experimenta altibajos a lo largo de la vida, y puede que no coincidan en ambos cónyuges. El amor responsable buscará satisfacer al otro a pesar de no estar excitado.
  4. Al intentar comprobar antes del matrimonio si existe una compatibilidad sexual, la pareja perjudica, y en algunos casos elimina, precisamente lo que pretende garantizar: una vida sexual satisfactoria después de la boda. Conozco personas que mantuvieron relaciones sexuales con otras personas antes de su matrimonio actual y, según me confesaron, reconocen padecer ciertos problemas emocionales directamente relacionados con su actitud anterior. øQué sensación produciría saber que mi posible cónyuge ha experimentado el sexo con otras personas para corroborar que no eran compatibles? øCómo afectaría esta actitud "liberal"a su fidelidad en el matrimonio? Y, si uno de los cónyuges descubre que sus experiencias con otras personas fueron más intensas que las de su matrimonio, øsupone ésto que se equivocaron a pesar del ensayo? Las dudas y sospechas producirán un efecto negativo, precisamente en esas relaciones que se pretendían mejorar.

Se dice: "Es más divertido el sexo fuera del matrimonio".
Puede haber placer en el pecado a corto plazo, pero a la larga trae consecuencias amargas. En la Biblia aparecen varios casos, como el de David con Betsabé (2 S. 1 l:1-27), y el de Amnón y Tamar (2 S. 13:1-19). La verdad es que hay más placer dentro del matrimonio que fuera de él, por la sencilla razón de que cuesta tiempo aprender a amar sexualmente a otra persona.

Se dice: "Hoy día todo el mundo mantiene relaciones fuera del matrimonio. La Biblia contiene ideas anticuadas y pasadas de moda".

  1. Este argumento se fundamenta en la falsa premisa de que durante muchos años todos los seres humanos guardaban la norma bíblica de forma general y consecuente; pero encontraron que el reservar el sexo sólo para el matrimonio no dio buenos resultados. Las relaciones prematrimoniales no son un signo de modernidad y civilización, sino una práctica muy antigua.
  2. Las estadísticas mienten. Para considerarse legítima, una encuesta ha de incluir un amplio numero de personas de diferentes lugares geográficos, edades, niveles culturales, estados civiles y de ambos sexos. Las generalizaciones son inexactas al no admitir el margen de error y la limitación del numero de encuestas sobre el que se basan sus conclusiones.
  3. Aunque vivimos en un tiempo caracterizado por muchos avances tecnológicos, la naturaleza humana y las necesidades del alma humana no han cambiado. La Biblia es actual, porque los problemas del ser humano son esencialmente los mismos.
  4. La mayoría no siempre tiene la razón. La Biblia enseña que hay absolutos y que no todo es relativo. Aún en el caso de que la mayoría mantuviera relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo único que demostraría es que la mayoría no está de acuerdo con el plan divino.

Se dice: "La vida sexual de cada persona es cosa suya; es una cuestión privada en la que nadie tiene derecho de meterse".

  1. El argumento de que se trata de una cuestión privada queda debilitado porque, de hecho, afecta a otras personas además de los propios implicados. Aun en el supuesto de que los padres aceptaran estas prácticas, compartirían, seguramente, la preocupación por un embarazo o el contagio de alguna enfermedad, el abandono o ruptura de la relación. Si los padres rechazan las relaciones fuera del matrimonio, el daño sería mayor.
  2. Por otro lado, si hablamos de jóvenes creyentes, la consideración de ser una cuestión privada viene de un concepto erróneo sobre la pertenencia del cuerpo. 1 Co. 6:18-20 enseña que el cuerpo del cristiano pertenece al Señor, y que Dios ha hecho del cuerpo del creyente el lugar donde habita su Espíritu Santo. Así que, ningún creyente puede disponer de su cuerpo o del cuerpo de otro a su antojo, sin tener en cuenta los derechos del que lo compró por precio. El cuerpo del creyente debe honrar a Dios, y si se deshonra el cuerpo, se deshonra a Dios.
  3. No puede considerarse una cuestión privada algo sobre lo cual la Palabra tiene un mandamiento directo: "huid de la fornicación" (1 Co. 6:18); "... pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios" (He. 13:4); "ningún fornicario, o inmundo... tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios" (Ef. 5:5); "...que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa (literalmente, vaso) en santidad y honor (1 Ts. 4:3-4)4. Adán y Eva podrían haber considerado que comer del árbol prohibido era una cuestión privada, si no hubieran recibido de parte de Dios un mandamiento explícito al respecto. Las consecuencias de la desobediencia, en aquel caso, afectaron a toda su descendencia.

Una base firme

    Al responder el último argumento se mencionaron algunos pasajes de la Biblia donde claramente se muestra la voluntad de Dios acerca del sexo y su rechazo de las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Sólo el matrimonio es el marco aceptable para la relación sexual entre hombre y mujer (Gn. 2:24). El problema, según revelan las encuestas, y la realidad nos lo corrobora, es que la posición bíblica al respecto es ignorada o, en muchos casos, dejada de lado.

    Pero los preceptos bíblicos sobre la inmoralidad sexual no son caprichosos, ni arbitrarios, ni son un invento para chafarnos la diversión. Al contrario, pretenden hacernos alcanzar la mejor dimensión y expresión del sexo, que Dios creó para el hombre y la mujer. Porque se basan en principios tan positivos como el amor y la fidelidad. No un amor barato, que es solamente egoísmo pintado de pasión erótica, sino aquel amor auténtico que procura lo mejor para el ser amado, aunque sea al coste de uno mismo, porque pone al otro por delante. No una fidelidad del momento, que se debilita justo después de haber satisfecho sus deseos, sino una fidelidad que promueve la confianza y la seguridad, a pesar de las presiones, de las tentaciones, de las distancias y del tiempo que haya que esperar.

    Pero todo esto sólo serían meras palabras si no estuvieran sustentadas por el mismo Dios. Su propio carácter sustenta estas afirmaciones, porque él es amor verdadero y es fiel, a pesar de nuestras infidelidades. Cuando hablamos del amor, no sólo nos referimos a lo que Dios ha hecho, sino lo que Dios es (1 Jn. 4:8). Si hablamos de fidelidad, Dios guarda sus promesas para siempre; jamás se contradice, ni deja nada por cumplir, porque Dios no puede negarse a sí mismo (2 Ti.2:13).

   Si creo en el Dios de amor y fidelidad, sé que no estaré solo defendiendo unos principios que el mundo considera absurdos y pasados de moda, sino que Aquel que es eterno y tiene la última palabra estará a mi lado. Las relaciones sexuales extramatrimoniales, o la fornicación, son un fraude al carácter y la naturaleza misma de Dios, porque ponen el interés propio y el deseo sensual por encima del amor y la fidelidad. Si alcanzamos a comprender que los preceptos y mandamientos bíblicos descansan en unos principios sólidos y positivos para nosotros, que emanan del mismo ser y carácter de Dios, tendremos mejores armas para luchar contra la corriente de este siglo, disfrutaremos más de los dones que Dios nos ha dado, y ofreceremos una alternativa bíblica a los demás jóvenes de esta sociedad.


Samuel Penalva Segarra es anciano y obrero de la iglesia en Avda. Paralelo de Barcelona y en Dr. Barri de Sant Celoni. Es Coordinador de TROBADA JOVE (movimiento juvenil de las asambleas de Cataluña).

  1. Mcdowell-Hostetler. "Es bueno o es malo". Ed. Mundo Hispano. El Paso, Texas: 1996, pp. 285-286.
  2. Ibid. pp. 292-293.
  3. Fasold, Jaime. "Tu media naranja". Ed. Portavoz. Grand Rapids, Michigan: 1998, pp. 156-175.
  4. En l Ts. 4:4, tengo la impresión que la traducción del término "vaso" por "esposa" en Reina-Valera no es del todo acertada. A mi juicio, el significado más apropiado sería "cuerpo" (Biblia de Jerusalén y Nueva Versión Internacional). La exhortación, frente a la fornicación, es a mantener la santidad del propio cuerpo (indistintamente sea hombre o mujer). El concepto de cuerpo como "vaso" lo usa Pablo también en 2 Co. 4:7. Para encontrar la relación de "vaso" con "esposa" deberíamos ir a l P. 3:7.