Soli Deo Gloria
(Editorial publicado septiembre de 2001)

   No somos en EC proclives a destacar efemérides, que por naturaleza son en sí mismas efímeras, y por ende, de un valor relativo frente a lo transcendente que siempre deseamos hacer llegar a nuestros lectores, y para lo que no nos sobra espacio en estas páginas. Menos aún queremos ser arrastrados a la contemplación narcisista o la vanagloría de un ministerio que, en lo positivo, sólo es atribuible a la providencia del Señor, como sólo se ha de achacar a nuestra humana limitación cuanto de precario tenga. Sin embargo, hay circunstancias que no podemos dejar de reseñar, con el objeto de invitar a nuestros lectores a unirse a nosotros en homenaje de gratitud a Dios. Es por eso, que al preparar el sumario del presente número 200, creímos que deberíamos hacer mención del evento en este breve apunte editorial.

   Recurriendo a la colección histórica de EC, nos encontramos con otro editorial en dos partes publicado en el número 100, correspondiente a noviembre-diciembre de 1982, debido a la pluma del inolvidable Juan Solé, en cuya primera parte deseaba a todos los lectores °Buen Año 19831; justificando con maestría por qué "bueno', y no meramente 'feliz". Mientras que en la segunda parte se refería al citado número 100.

   De el entresacamos lo siguiente:" Desde que en marzo-abril de 1963 salió el primer numero de la llamada nueva etapa de EC, han salido noventa y nueve números, y con este, CIEN. °Gracias a Dios! De estas, aproximadamente tres mil doscientas páginas, unas estarán ordenadamente encuadernadas, otras coleccionadas cariñosamente, otras habrán ingresado a través del tiempo, por obra y gracia del descuido de la indiferencia, en el mundo de los desperdicios.. Pero en ninguno de estos destinos está el fracaso de la página impresa, la frustración que late en ella, sino llana y sencillamente, en si es leída o no... EC (os) saluda desde la redondez del número 100, ... y como aquellas flores que vendía Nidia, la ramilletera ciega de Bulwer Lytton, se lamentaban: , nuestras páginas, humildes pétalos de una flor fecundada en el más sencillo de los propósitos, quieren ser leídas, y como temblando..., os dicen: °leednos!, ° leednos!".

   Aquel número 100 cubría diecinueve años largos de aquella etapa, precedidos de otros dieciséis desde la fundación de "EL CAMINO". Ahora, pasados otros diecinueve años, y desde la "doble redondez" del número 200, la Redacción actual de EC se mantiene inalterable en cuanto a la atribución del crédito a quien sólo corresponde, y en la vocación y sencillo propósito de servicio a su pueblo, así como manifestamos la necesidad de vuestra estima yatención: °leednos! y dad a conocer la revista, no para satisfacción propia, sino por aquello de "no haber corrido en vano" en esta 'maratón literaria" -mas bien, carrera de relevos-, cuyo itinerario y meta encomendarnos a la próvida soberanía del Señor, sin dejar de apelar a quienes sois la razón y el medio de subsistencia de EC, nuestros lectores.