La ofensiva católico-romana
(Editorial publicado marzo 2002)

    Lo que sigue es una carta publicada en un periódico de Guadalajara, del 18 de febrero pasado, en la sección Cartas al Director. La titulan Anticlericalismo trasnochado: "La razón de mi carta es expresar mi más rotunda protesta ante los hechos acaecidos hace unas semanas con motivo de la inauguración del colegio público "Paco Rabal", de Villanueva de la Torre. A pesar de que no asistí a la apertura solemne, sé con total seguridad que en dicho acto no se contó con la presencia de un sacerdote que, como es normal en estas ocasiones, bendijera el edificio. Y lo sé porque, y aquí viene el motivo de mi protesta, el propio director del nuevo centro había rechazado previamente su presencia.

"Sinceramente esto me huele a un anticlericalismo trasnochado, øno hemos superado ya viejos tiempos? Creo que la presencia de un sacerdote bendiciendo un centro dedicado a la educación de todos, absolutamente de todos, debería tomarse como un signo de absoluta normalidad, no de una parcialidad religiosa afortunadamente desterrada de nuestra sociedad.

"Lo curioso vino cuando el propio presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, don José Bono, preguntó sorprendido dónde estaba el sacerdote. Acostumbrado a este tipo de inauguraciones, el presidente de la región, perteneciente, por cierto, a un partido poco "sospechoso" de contemporizar con la Iglesia, esperaba la bendición religiosa. øNo se ha preguntado usted, señor director, que a lo mejor hubiera sido el deseo de todos los representantes de una sociedad mayoritariamente católica?

(...) "Pese a todo me hubiera gustado que el colegio recibiera la bendición religiosa aunque, estoy seguro de que la tendrá, a pesar de que se impidiera la presencia del párroco de Villanueva de la Torre.

    (La firman dos concejales del propio Ayuntamiento de Villanueva de la Torre, Guadalajara)

    La inmediata respuesta fue la siguiente:

    "Sr. Director:
Respondo a la carta publicada el 18.02.02 en la que se vierten sobre mi persona acusaciones de "anticlericalismo".

Es cierto, como dicen los firmantes de la carta, que es normal, si se entiende lo de "normal" como lo aferrado a la costumbre, que un sacerdote bendiga los edificios el día de su inauguración. Evidentemente se trata de una tradición en un país de mayoría católica, nominal o practicante (no me meto en ello), en el que se ve normal que la institución católico-romana esté presente en todas las instituciones del Estado.

Aquí comienza el problema. Tenemos otra tradición, ésta de obligado cumplimiento, que nació el 6 de diciembre de 1978, que se llama Constitución Española, y que desgraciadamente está mucho menos arraigada en nuestras costumbres de lo que debiera. El Estado español es un estado aconfesional, lo cual no quiere decir anticlerical ni intolerante al hecho religioso. Es más, la propia Constitución afirma que el Estado podrá establecer acuerdos de colaboración, tanto con la Iglesia Católica como con el resto de las confesiones religiosas de notorio arraigo en el país.

Este es el marco legal en el que nos movemos. El Centro mantiene su oferta institucional de enseñanza religiosa a los grupos de notorio arraigo anteriormente citados: católicos, evangélicos (vulgo protestantes), islámicos, judíos y ortodoxos. Sepan ustedes que en el colegio existen familias pertenecientes a estas confesiones, a otras que no tienen acuerdos con el Estado y bastantes que señalan no querer ninguna oferta de enseñanza religiosa de ningún tipo. øQué hacemos? øImponemos la actuación del sacerdote católico sobre las demás opciones en base a una mayoría? øInvitamos a los ministros de las otras confesiones a participar en el acto de bendición? øQué pasa con los no creyentes? Sepan ustedes que en el borrador del Proyecto Educativo del Centro, consensuado por el Consejo Escolar, figura: "La educación religiosa, en el marco de la legalidad vigente, gozará de todo el amparo constitucional para educar en sus respectivas doctrinas, pero será coherente con los principios de tolerancia, pluralismo y respeto; principios que habrán de figurar en los respectivos desarrollos curriculares".

(...) Yo, igual que el Sr. Bono, también le eché de menos (al párroco) el día de la inauguración, no como oficiante de un acto religioso pero sí como ciudadano y vecino de Villanueva.

Permítanme que termine esta carta variando el tono de la misma y hablándoles, ya no como director, sino como cristiano. Para mí bendecir el colegio implica orar a Dios cada día por los niños, las familias, los profesores, las autoridades educativas; es decir, por la comunidad educativa que humildemente dirijo, seguramente con bastantes errores. Háganlo todos los que se sientan creyentes y les preocupe la educación de las nuevas generaciones. "La oración eficaz del justo puede mucho", nos dice Santiago en el Nuevo Testamento. En este sentido coincido plenamente con ustedes: el colegio ya ha sido bendecido; es más, Dios nos está bendiciendo, y mucho.

Pero por favor, no hablen de anticlerialismo. Claro que está trasnochado, como el clericalismo. Afortunadamente ya están muy lejos los tiempos en los que D. Emilio Castelar decía: "En España todo el mundo va detrás de los curas; unos con cirios y otros con palos".

    El firmante de la respuesta, como casi puede adivinarse, es un creyente que ya ha pasado por aguantar en algunos de los colegios públicos en los que ha trabajado como profesor por cosas tales como una "visita pastoral" del señor Obispo o una sesión de diapositivas proyectadas por dos curas sobre las excelentes cualidades de uno de sus colegios (seminario menor), yendo descaradamente a la caza y captura de "vocaciones".

    No tendrían importancia estas cosas si no fueran representativas de una manera de hacer, de una política, de una estrategia de la Iglesia Católico-Romana en su actuación con respecto a nuestro país.

    Desgraciadamente, cada vez son más frecuentes noticias como el silenciamiento de emisoras de radio evangélicas, incluso bajo amenazas veladas de altos funcionarios, cuando no sencillamente colocando otra emisora de mayor potencia, normalmente de ideología católica en una frecuencia próxima.

    øY qué diremos de la última movida de canonizaciones y beatificaciones de santos españoles? Parece que incluso va muy en serio la de la reina Isabel la Católica. Hace unos años tocó el "lavado de cara" de Felipe II. No nos extrañe nada de esto. Si hay que acomodar la Historia, se acomoda. Si tienen que acomodarse en la Historia, también se acomodan. En nuestro país mientras el régimen les fue propicio, nacional-catolicismo; cuando el aparato del movimiento se venía abajo, a abrir las parroquias para las asambleas de los trabajadores. Puede mantenerse a la vez una teología de la liberación en Latinoamérica y un retrógrado catolicismo nacionalista en Polonia. øQué importa? Lo importante es la presencia de la institución.

    Los que sí parecen haber aprendido de la Historia son los políticos, pero sólo una parte, y no precisamente la de mantener los principios constitucionales sino la del peligro que supone "toparse con la Iglesia".

    Juan Solé, que fue director de esta revista, al comentario de "son los mismos perros con distintos collares" que a veces pudo escapársenos en su presencia de manera coloquial, solía corregirnos: "No, no: son los mismos perros, con los mismos collares".

Como casi siempre solía ocurrir, Juan tenía mucha razón.